
Darwin, al contrario de Lamarck, pensaba que era la naturaleza la que adaptaba a los seres vivos al medio, no eran los animales los que se adaptaban. Darwin se basaba en la selección natural, es un principio que enuncia que si una variación, aunque sea pequeña, si es útil, se conserva y se perpetua, nos referimos a las diferencias entre individuos de una misma especie. Las diferencias individuales tienen una importancia vital, pues a menudo se transmiten por herencia y proporcionan los materiales con los que la selección natural puede actuar. Existe también la selección artificial que realiza el hombre, por ejemplo, con el ganado: solo deja que se apareen los mejores individuos para que la especie mejore y así se obtengan mayores beneficios. En estado natural cualquier mínima diferencia de configuración puede ser suficiente para inclinar la balanza de la lucha por la existencia, y así perpetuarse.
La teoría que hoy sostenemos es la llamada Teoría Sintética. Se basa en la de Darwin sólo que explica lo que Darwin no pudo, puesto que en esa época carecía de medios para ello. Explica por medio de la genética las mutaciones y recombinaciones genéticas, que son azarosas y aleatorias. Aparecen por puro azar, el origen de los cambios en las especies esta en el azar. La selección natural determina la dirección de la evolución de los organismos hacia otros mejor adaptados al medio. Por lo tanto se podría extraer como conclusión que el ser humano esta aquí por puro azar.
Ahora bien, ¿Cómo apareció el hombre? El ser humano es el resultado de un proceso evolutivo, constituyendo una especie que guarda relaciones de parentesco con especies próximas.
El lamarquismo es una teoría compleja propuesta en el siglo XIX por el biólogo francés Jean-Baptiste Lamarck para explicar la evolución de las especies. En 1 790 Lamarck trató de unificar toda la ciencia bajo una filosofía general basada en unas pocas leyes. El término filosofía se aplicaba, en los siglos XVIII y XIX, en el sentido de teoría, y Lamarck tenía muy clara una idea que hoy no es contemplada por muchos de los especialistas de la moderna biología: para cualquier disciplina científica es imprescindible una base teórica unificadora que la dote de coherencia y permita entender los fenómenos estudiados: Nadie ignora que toda ciencia debe tener su filosofía, y que sólo por este camino puede hacer progresos reales. En vano consumirán los naturalistas todo su tiempo en describir nuevas especies porque si la filosofía es olvidada, sus progresos resultarán sin realidad y la obra entera quedará imperfecta. A diferencia de Darwin, cuyo modelo de selección natural es simple, el modelo propuesto por Lamarck para explicar cambios evolutivos se basa en tres ejes principales: uso y desuso, generación espontánea y tendencia inmanente a mayor complejidad.
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